No les he contado que estoy tomando nuevamente uno de los maravillosos talleres de Haydée Carrasco, ¿verdad? El nombre del mismo es “Volver al Amor”, y en la primera clase, Haydée nos explicó que los bebés son la representación más pura del amor, ya que aún no están contaminados por el mundo. Un bebé es nuestro mejor maestro: piden lo que necesitan sin sentirse culpables, no juzgan, y viven en el aquí y el ahora. ¿Por qué? Porque aún están conectados con el amor, con la Fuente de donde todos venimos, o lo que es lo mismo, se encuentran en estado de plenitud. Por esta razón, nos atraen tanto, ya que nos conectan con esa fuerza que ya no sentimos. 

¿Cómo que ya no sentimos esa fuerza? Pues sí por desgracia, conforme vamos creciendo, vamos desarrollando miedos que nos separan del amor y nos alejan de aquello que hemos venido a realizar. Y entonces – dice Haydée- si los miedos se instalan como a los dos o tres años y si la expectativa de vida es de 80 años, ¿se imaginan qué horror vivir tantos años sin poder reconocer el amor que hay en nosotros, sin poder expresar todo lo que llevamos en nuestro interior? 

Pero no todo está perdido, podemos empezar a identificar nuestros pequeños infiernos y nuestros miedos para así atacarlos.

Muy bien, pero… ¿qué es el infierno? Según la mayoría de mis compañeras, es el lugar a donde van los que se portan mal al morir. Obviamente, yo diferí de ellas, ya que para mí el infierno no está después de muertos, sino es aquí mismo en la Tierra, pero Haydée nos dio la mejor definición:

 “El infierno es que un día contemples lo hermoso que pudiste ser y no fuiste”… ¡toinnnn!

¿Y por qué puede suceder eso? Por miedo. 

Miedo a:

-Que nuestra pareja no sea lo que necesito, o de que sí lo sea (como digo una cosa, digo otra… ¿tengo o no tengo razón?)

-De no gustarles a los demás, o de gustarles

-El fracaso o el éxito

-Morirnos jóvenes o envejecer

… o sea, jelou! Para salir de esa obscuridad, lo único que tenemos que hacer es prender la luz.

¿Cómo?

Dejando atrás el orgullo para pedir ayuda

Aceptando que hay alguien más listo que nosotros

Dejando de defender nuestras conductas que lastiman a otros

Soltando el control

Aceptando y respetando la verdad y la forma de vivir de otros

Son solo cinco puntos, pero ¡ah cómo cuesta llevarlos a cabo! 

Por mi parte, voy a copiarlos y pegarlos donde los vea siempre para ver si un día logro volver al amor. 

Y a ustedes… ahí se los dejo por si quieren hacer lo mismo.

¡Abursito!