Hace unos días, buscando algún video de Mindalia para lavar los platos (o sea, para acompañarme mientras los lavaba, no crean que no sé cómo se hace, jajaja), me encontré uno de un chavo a quien jamás había visto pero que de inmediato me cautivó por su sencillez y por la profundidad de sus palabras: Ivan Bavcevic. Su conferencia se llamaba “Permite que el espíritu te de todas las soluciones”.  Confieso que al ver el nombre me dio un poco de hueva porque pensé que era algo religioso, pero no me quise quedar con la duda. 

El mensaje de la charla es muy simple y a la vez muy poderoso:

UNA SOLUCIÓN NUNCA VIENE DENTRO DE LA PREOCUPACIÓN. LLEGA CUANDO TE RELAJAS Y TE ENFOCAS EN LA FUENTE DE SOLUCIONES.

En otras palabras, el proceso de pensar no te da soluciones nunca, solo sirve para organizar o concluir algo después de que has recibido la solución del silencio, de la conciencia (recibes la solución y luego hay cosas prácticas que debes hacer, por ejemplo, comprar un boleto, hacer una reservación, etc.)

Ivan explica también que a lo largo de la historia de la humanidad ha habido seres muy elevados que nos han dado grandes soluciones para nuestra vida, tales como Sócrates, Platón, Aristóteles, Miguel Ángel, Nicola Tesla, Einstein, Edison, Steve Jobs, etc.  Todos coinciden en que ellos no han producido su trabajo sino que éste ha salido de un lugar que no se puede ver con los ojos.  Todos dicen que necesitan PERMITIR QUE EL ESPÍRITU USE SU CUERPO Y SUS MANOS para crear algo fuera de su mente, fuera de la razón. 

Y aquí recordé un video de Covadonga Pérez Lozana que acabo de ver sobre las sincronías y en el que el entrevistador le pregunta por qué cree que la vida la haya elegido para dar tantos mensajes y ayudar a tantas personas. Su respuesta es brillante, no desde el punto de vista intelectual, sino porque nos da la clave de la existencia:  

—No creo que la vida me haya elegido a mí en particular, la cuestión es que YO LO PERMITOTODOS LOS DÍAS ME LEVANTO Y LE DIGO AL UNIVERSO: ÚSAME.

Fregón, ¿verdad? Creo que si todos lo hiciéramos, otro gallo nos cantaría. 

Pero bueno, volviendo al video de Ivan, la razón de no tener éxito al intentar solucionar las cosas por nosotros mismos es el libre albedrío. 

Dios, la Vida, el Universo, la Conciencia o como quieran llamarlo, es sumamente respetuoso de eso y nunca va a intervenir cuando elijamos hacer todo por nosotros mismos. 

Es como un padre cuando ve que su hijo pequeño está batallando para meter unas figuras geométricas en un recipiente. El papá ve que el niño se frustra, pero no lo va a ayudar para que aprenda por sí solo. Una vez que el niño reconoce que no puede, y pide ayuda, el padre entra en acción.

Así que, ¿para qué le hacemos al Mickey? Si tenemos a nuestra disposición una fuente inagotable de soluciones, hay que respirar profundo y decir: ‘No sé cómo resolver esto’. Al pronunciar estas palabras (que a algunos les sonarán derrotistas pero en realidad no lo son), ¡pum! Estamos abriendo la puerta para recibir esa ayuda divina. 

Yo lo he comenzado a poner en práctica. La primera vez fue el sábado pasado que tuvimos una cena aquí en la casa. Como siempre ha sido mi coco el secarme el cabello (o sea, que me quede padre), después de bañarme dije: “yo no sé cómo peinarme”. Dicho esto comencé a secarme, aparentemente como siempre lo hago. Digo aparentemente, pero en realidad algo debo de haber hecho algo diferente, pues me quedó como nunca. ¿Que si me esforcé un poco más? Para nada… simplemente doblé las manitas (como dice mi marido) y me abrí a la ayuda divina. 

Y hablando de mi marido, anoche que puse la bolsa de basura en el bote comenté que el día que yo viva sola aprenderé a meter la bolsa en las cuatro esquinas, ya que por lo general solo la puedo poner en tres. Mi esposo, recordando lo que le había contado del video de Ivan me dijo: ‘A ver, relájate y di que no sabes cómo hacerlo’. ¡Ahhhh es cierto! Y comencé tranquilamente a decir: “no sé cómo poner esta bolsa, no sé cómo poner esta bolsa, no sé cómo poner esta bolsa (no es que se tengan que estar repite y repite las palabras, ¿eh? así lo hice yo)”… pues como al cuarto intento lo logré, wow!!! 

Sé que estos ejemplos les pueden parecer muy bobos, pero la verdad es que son cosas que yo nunca había podido hacer sola y claro que ya estoy aplicándolo en cosas más profundas. Luego les cuento los resultados, ya que tienen que ver con otros videos y con el taller que acabamos de terminar. 

Mientras tanto, les dejo esto para que lo mastiquen, ¿les parece? (¿o deberé decir vale, por tantos videos que he visto de Mindalia? ¡Jajaja!)

¡Hasta la próxima!