Hace dos semanas platicaba con unas amigas (Rocío y Ana, por decir unos nombres) sobre la situación de otra amiga (Ceci). Rocío pensaba que debíamos darle unos cuantos tips acerca de su marido, pero yo le dije que a nuestra amiga (como a muchísimas personas -me incluyo-) le chocaba recibir consejos no solicitados. 

Rocío insistió diciendo que era muy valioso contar con el punto de vista de alguien ajeno, sin embargo, Ana y yo le dijimos que nadie podía saber lo que Cecilia estaba viviendo. 

Horas antes, ella (Ana) y yo habíamos platicado y llegamos a la conclusión de que Ceci había tomado la mejor decisión respecto a algo que estaba pasando en su familia. 

¡Apenas habíamos terminado de decir eso cuando nos dimos cuenta de que estábamos siendo soberbias al “aprobar” lo que Ceci había hecho solo porque coincidía con lo que nosotros pensábamos que debía hacer… ufff!

Fue entonces que llegamos a casa de Rocío, y al oír sus planes de intervenir nos le fuimos a la yugular, hasta que reconoció que no debía meterse. 

Y es que nadie sabe lo que pesa el costal mas que el que lo trae cargando. 

Lo mismo pasa con la política. ¿Por qué te atrae más un candidato que otro? Probablemente porque sus valores coinciden con los tuyos, porque su forma de pensar es similar a la tuya, porque odias a los otros candidatos, porque odias a todos, pero este se te hace el menos peor, porque compró tu voto con una despensa, o simplemente porque si gana te van a dar un hueso. 

Por la razón que sea, solo tú decides por quién votar, y la persona que agrede a otros porque no piensan como ella da muestra de una gran soberbia. 

Sí, ya sé que es muy tentador decirles a los otros que son unos pendejos porque su candidato es esto y aquello, pero hay que recordar que los humanos somos seres pensantes y los electores no son niños de kínder. 

También hay que mencionar que ni tú ni yo somos la última Coca en el desierto, que no tenemos la verdad absoluta, y que nuestra misión NO ES hacerle ver a los demás que están equivocados. 

Ese aferramiento a que los demás piensen a huevo como nosotros es una característica innegable de las personas controladoras. 

¿Y qué crees que nos trata de decir la Madre Tierra con tantos desastres naturales?

¿Acaso hay alguna persona que pueda impedir que haya temblores, tsunamis o incendios forestales?

¡No!

¿Por qué?

Muy fácil…

¡¡¡¡Porque los seres humanos no controlamos ni madre!!!!

¡Así que soltemos ya esa necesidad (¡y esa necedad!) de tener la razón!

Para esto, les propongo emular la iniciativa de Paul McCartney ‘LUNES SIN CARNE’ instituyendo los ‘MARTES SIN JODER A QUIENES NO PIENSAN COMO YO’.

¿En qué consiste? En que los martes cada uno evite a toda costa en las redes sociales el enfrentamiento, la confrontación, la provocación y agresión al candidato o candidatos que más aborrece y a sus partidarios.  

¿Qué dices? ¿Le entras o crees que vale la pena perder amistades por defender tu punto de vista?