Para los que no saben, la ciudad de El Paso (que es donde vivo) tiene ya como tres años con cierres de calles y/o de carriles, ya que están trabajando en un mega proyecto de vialidad. Pues bien, hace unas semanas hablé por teléfono a una compañía para solicitar sus servicios, y al preguntar a qué hora podrían estar aquí, la señorita no pudo evitar mencionar que el tráfico de la interestatal estaba de la fregada y que ellos venían del otro lado de la ciudad. 

—Sí, tiene razón -contesté- El tráfico es con frecuencia insoportable, pero ¡qué bonito va a quedar El Paso, verdad? Todos nos vamos a beneficiar de esto que ahora sufrimos. 

—Pues sí, dijo titubeante, ¿pero mientras?

Ahí me quedó claro que la señora no tenía la menor idea del significado de esas dos palabras: 

¿PARA QUÉ?

En los talleres que he tomado con Haydée Carrasco siempre nos ha dicho que en vez de preguntarnos por qué nos pasan ciertas cosas, nos preguntemos para qué nos pasan. Aunque estoy de acuerdo con ella, reconozco que no es muy fácil contestar a esa pregunta cuando sientes que tu vida se desmorona, pero por lo general, cuando pasa el tiempo, la gente puede entender el para qué de esa situación que vivió. 

Esto es enfocándose en lo que ya pasó. Ahora veámoslo desde otra perspectiva.

¿Qué tal si en vez de esperarte a que te suceda una desgracia que te cambie la vida, DECIDES ahora CUÁL ES TU PARA QUÉ? Sí, así como le hicieron los que planearon cómo se va a ver El Paso en unos años, piensa… ¿cómo te quieres ver tú? ¿Qué quieres manifestar en tu vida? Una vez que lo tengas claro, entonces te regresas al aquí y al ahora, haces un plan de acción… Y LO SIGUES. 

Por ejemplo, quieres ocuparte de tu salud, ya no quieres descuidarla. ¿Qué tienes que hacer para lograrlo? Podrías:

  1. Ir a ver al doctor para que por medio de análisis y/o estudios te diga cómo estás.
  2. Analizar lo que comes y estar consciente de lo que va a pasar si sigues con ese tipo de comida y/o en esas cantidades (esto aplica para quien come mucho como para quien no come bien).
  3. Analizar si tu vida es sedentaria o, en caso contrario, si el ejercicio que practicas te va a ayudar a lograr lo que quieres.
  4. Echarle un ojito a tu vida espiritual, esta te puede ayudar mucho más de lo que te imaginas.
  5. Analizar qué tanto fumas, tomas o consumes drogas, y cómo te puede afectar.
  6. Ir con una persona especializada a que te diseñe un menú saludable y te diga qué suplementos debes tomar.
  7. Hacer tu plan de acción (comida, ejercicios, suplementos, etc.).
  8. Amarrarte un huevo…  ¡¡¡Y CUMPLIR CON ESE PLAN!!!

No tiene caso que voltees al pasado. Eso ya pasó… ahora lo que te queda es el presente. ¿Qué vas a hacer para lograr lo que quieres? 

Cuando estés sudando la gota gorda en el gimnasio, te vayas a la cama más temprano, medites aunque sea cinco minutos al día,  pistees un poquito menos o te vuelvas vegano (jajaja, bueno o que comas más frutas y verduras pues), recuerda que tienes un PARA QUÉ, y eso hará que no lo sientas tan pesado. 

Igual puedes hacer ahora para las elecciones. Toma papel y pluma y escribe:

        ¿Para qué votaría por… ?
PIENSA BIEN…El BroncoMeadeAnayaLópez
¿Cuáles son sus propuestas?    
¿Cuáles son sus cualidades?    
¿Cuáles son sus mayores logros?    
¿Qué es lo mejor que le pueda pasar al país si gana?    
¿Cuáles son sus defectos?     
¿Cuáles son los defectos de sus colaboradores?    
¿Qué es lo peor que le pueda pasar al país si gana?    

Una vez que hayas hecho ese análisis, pensando con la cabeza y no con el estómago, te quedará bien claro PARA QUÉ votar por x candidato. 

No por qué… PARA QUÉ. 

Un por qué negativo (porque ya estás harta de x partidos o de la corrupción*) te mantiene en el victimismo y te ciega.

Un por qué positivo es mejor, pero no te abre tanto el panorama como el para qué. 

*Como dijo Diego Dreyfus, un país será tan corrupto como sus ciudadanos.

Mientras sigamos dando mordidas, haciendo uso de las palancas, estacionándonos en doble fila o en los lugares para discapacitados, robándonos las plumas, hojas, clips, etc. de nuestros trabajos, robándole la señal al vecino, comprando y/o vendiendo cosas piratas, evadiendo impuestos, no aclarar cuando nos dan cambio de más o cuando hay un error que nos beneficia en nuestros recibos, y un larguísimo etcétera, no habrá gobierno que acabe con la corrupción. 

Se cambia de adentro hacia afuera, de abajo hacia arriba, no al revés. Nadie va a venir a hacer tu trabajo. ¿Quieres un mejor país? Ten presente tu PARA QUÉ y cambia tú. 

He dicho.