Pablo Neruda, en su bellísimo Poema Número 20 dice: 

“Es tan corto el amor y tan largo el olvido…”

Y yo como que coincido con él, aunque eso de que ‘es tan corto el amor’ me parece muy trágico. 

Sin embargo, en lo que sí estoy de acuerdo es en la parte de ‘es tan largo el olvido’, pero no refiriéndose a alguien que se rasga las venas, sino todo lo contrario. 

¿De qué hablo? De que el maravilloso Ser que nos creó tuvo a bien regalarnos algo que a la mayoría nos acompaña toda la vida: NUESTROS RECUERDOS.

Cuando era niña, yo me sorprendía de que mis papás recordaran a los suyos, especialmente a mis abuelas, ya que ambas los dejaron huérfanos a muy corta edad (a los 7 a mi papá y a los 11 a mi mamá… snif!), pero ahora que han pasado 14  y 12 años de que mi mamá y mi papá (respectivamente) me la hicieran (o sea, que se juyeran al Más Allá pues), me queda clarísimo que quienes tenemos acceso al baúl de los recuerdos somos las personas más afortunadas del mundo. 

Pero eso no es todo… ese regalote viene acompañado de otro igual de valioso: el darnos cuenta del momento en que vivimos… ¡Sí! ¡El saber que segundo a segundo estamos creando lo que nos alimentará en un futuro!

Así como mis hijos y yo constantemente hablamos de mis papás (a pesar de que realmente convivieron con ellos solo unos poquitos años), me gusta detenerme de cuando en cuando y darme cuenta de que mis monecos recordarán con nostalgia todo lo que hemos pasado juntos, incluyendo lo que estemos viviendo en ese momento. 

A pesar de que es muy corto el tiempo que pasa uno con sus papás, en el hogar paterno se forjan los más profundos recuerdos.

Si los tuyos no fueron del todo agradables, no te estanques ahí, ya que no puedes cambiar el pasado. Toma una respiración profunda, cierra los ojos y baja la tapa del baúl de los malos recuerdos. Tal vez algún día estos dejarán de doler, tal vez no… pero por lo pronto, concéntrate en el momento presente y elige qué quieres comenzar a guardar en tu nuevo baúl. 

Ahora sonríe y siéntete muy afortunado: 

ERES UN HACEDOR DE RECUERDOS